Grupo RIO Laboratorio Clínico / Diagnóstico Médico

Padecer alguna enfermedad nunca es agradable, lidiar con los síntomas, el malestar que ocasionan y pasar por el proceso de recuperación.

Tal vez a lo largo de la vida solo has enfrentado enfermedades de evolución sencilla y manejo simple como gripe, infecciones estomacales o urinarias, dolores de cabeza, etc.

Aún con la simplicidad con la que estás enfermedades pueden tratarse, requirieron de acciones que implicaron desgaste físico, económico, emocional y las decisiones para actuar fueron determinantes para que esa enfermedad no pasara a mayores.

¿Pero ante enfermedades más graves sabes cómo reaccionar y actuar?

LA DELGADA LÍNEA ENTRE LA SALUD
Y LA ENFERMEDAD

El equilibrio funcional y armónico del cuerpo humano puede considerarse como un estado saludable, cada célula del organismo trabaja y hace sus tareas de forma adecuada.

Diariamente está armonía se ve amenazada por factores externos, la radiación solar, la contaminación del aire, los microorganismos en el ambiente, en los alimentos que consumimos, en la interacción que tenemos con otros seres vivos.

Afortunadamente contamos con varios mecanismos de defensa contra estos agentes o factores.

La piel, estornudar y toser, la producción de mucosidad, el vómito y la diarrea, incluso la fiebre y la inflamación son formas en las que el cuerpo evita que nos enfermemos de forma más grave.

Cuando estos mecanismos fallan, tenemos defensores internos para eliminar aquellos microorganismos que fueron capaces de burlar las primeras líneas de defensa.

Sin embargo, en ocasiones el ataque es mucho mayor de lo que nuestras defensas pueden controlar e irremediablemente enfermamos.

Cualquier enfermedad tiene el potencial para terminar con la vida, por lo que debemos estar preparados para enfrentar cualquier padecimiento. poder salir victoriosos y sobrevivir.

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PREVENIR ENFERMEDADES

Sin duda la mejor decisión que puedes tomar es tener y llevar un estilo de vida saludable, cuidar tu alimentación, hacer ejercicio, descansar adecuadamente, dedicar tiempo a actividades recreativas, realizarte revisiones médicas de rutina, etc.

Todo esto suena muy bien, aunque en ocasiones es más fácil decirlo que hacerlo.

El ritmo de vida que impone el formar parte de la sociedad, te puede demandar enfocarte más en ciertas cosas como el trabajo, los problemas familiares o de los amigos, invertir tiempo en el tráfico y por desgracias poner cada vez menos atención a tu cuidado personal.

Dejas en manos de tu sistema inmunológico la ardua tarea de mantenerte en condiciones suficientes para enfrentar la rutina día a día y cuando algún síntoma se quiere asomar, lo neutralizas con algún medicamento de venta libre, recomendado por la publicidad o en el mejor de los casos por algún amigo o familiar.

RESTABLECER LA SALUD

Seguro estas consciente que, en algún momento, no sabes bien cuando, tu cuerpo dirá ya no puedo más y te obligue a tomar un descanso dejando suceder alguna enfermedad, generalmente alguna contractura muscular, dolor de cabeza intenso o incluso un resfriado de esos que no te dejan salir de la cama.

O puede ser que el cuerpo, solo ya no sea capaz de evitarlo y enfermes de algo más grave, hipertensión arterial, diabetes, úlceras gástricas o intestinales, dislipidemias… insuficiencia cardiaca o respiratoria, accidentes cerebrovasculares, infarto al miocardio.

Estarás de acuerdo en que debes estar preparado para cuando algo así suceda, debes tener un plan de acción y conocer a los aliados que te apoyarán a enfrentar una situación de enfermedad más grave.

SEGURO MEDICO

Ya sea que optes por la atención pública o privada es indispensable que cuentes con un apoyo para atender tu padecimiento.

Normalmente en México la ley obliga a los patrones a afiliar al seguro social a sus empleados, en algunos casos las mismas empresas ofrecen dentro de sus instalaciones atención médica u otorgan algún seguro medico privado como parte de sus prestaciones.

Si trabajas por tu cuenta puedes afiliarte a algún programa de salud que el gobierno ofrezca como alternativa a los Institutos de seguridad pública.

La tercera que es una opción para toda la población es adquirir un seguro medico o seguro de gastos médicos mayores, por supuesto se debe considerar el presupuesto y alcance de esta alternativa.

 

MEDICO TRATANTE

Es muy importante tener identificado mínimamente a un médico de atención primaria y algún médico especialista con los cuales acudir para realizar exámenes de rutina, abrir un expediente y en caso necesario atender padecimiento más complejos.

Cuando se está afiliado a la seguridad pública, se debe tener asignado una clínica, consultorio y médico familiar, vale la pena aún sin tener síntomas de enfermedad, visitar al médico para fincar antecedentes.

Para quien cuenta con seguro medico privado, se puede elegir médicos que formen parta de la red del proveedor, en caso de que ya tengas un médico de confianza verifica con Él, la compatibilidad de sus servicios con tu plan de seguro o el ajuste en tu prima.

Busca compatibilidad con tu médico, su forma de comunicación, los horarios en los que atiende, con que hospitales trabaja, como se maneja con los pagos de sus honorarios, etc.

 

LABORATORIOS DE DIAGNÓSTICO

El éxito en el restablecimiento de la salud radica en el tratamiento y obviamente el apego que el paciente tenga a él.

Para indicar un tratamiento, el médico debe tener un diagnóstico preciso de la enfermedad que su paciente padece y para lograr este buen diagnóstico, la información con la que cuenta debe ser extensa, de buena calidad, que aporte datos importantes.

La historia clínica y la exploración física que el médico realiza en la consulta de primer contacto, cuando acudes cada que tienes indicios de una enfermedad, le permiten realizar un diagnóstico al instante, cuando los síntomas no generan lugar a duda, sin embargo, en ocasiones requiere de apoyo para confirmar las teorías que ha creado.

Este apoyo son los estudios y/o pruebas de laboratorio y gabinete.

Cuando un médico te solicita hacerte algún estudio como radiografías, ultrasonidos, tomografías o resonancias magnéticas, esta buscando evidencias internas de sus sospechas.

El médico hace equipo con un especialista en la interpretación de estudios como estos, un Radiólogo que tenga suficiente experiencia y le aporte datos valiosos.

Puedes pensar que, la parte de los estudios clínicos que tomas en el laboratorio es una parte en la que puedes escatimar presupuesto, que todos los equipos son iguales y que los resultados o imágenes tendrán la misma calidad.

Nada más alejado de la realidad, recuerda que la información es fundamental para un buen diagnóstico.

En un escenario negativo te propongo el siguiente camino:

  1. El médico necesita un estudio para descartar o confirmar que hay una lesión que requiere una operación quirúrgica de urgencia,
  2. El paciente decide acudir al laboratorio con el precio más económico, con la preocupación de su padecimiento y posible operación, no reflexiona en que, para ofrecer tan buen precio, quizá el laboratorio debe escatimar en algunas cosas.
  3. El estudio se le entrega con imágenes sin mucha nitidez y con una interpretación muy poco clara, el paciente no es experto y por lo tanto no se da cuenta de estos detalles.
  4. El médico recibe los estudios y antes de aclarar sus dudas, le generan más.
  5. El paciente ya no soporta más el dolor y el médico no puede solicitarle un nuevo estudio, intenta hacer su propia interpretación con las imágenes borrosas.
  6. Final A:  decide operar y cual es su sorpresa que, lo que creyó era una lesión, solo era un manchón en la imagen borrosa de un estudio.
  7. Final B: decide que no hay lesión y que con medicamento puede tratar el padecimiento, días después la situación tiene un peor desenlace.

Parece novela de ciencia ficción, lamentablemente son historias que se repiten constantemente.

CONCLUSIÓN

Como paciente debes recordar, que tu salud y vida está en juego cuando tienes una enfermedad por sencilla que parezca, una resfriado mal tratado puede terminar en una neumonía y finalmente con la muerte.

Destina parte de tu presupuesto a cuidarte.

Realiza estudios de rutina o preventivos frecuentemente, son más económicos que los estudios de diagnóstico.

Acude a tu centro de salud pública con regularidad para mantener tu expediente actualizado y recibir sugerencias de prevención de enfermedades.

De ser posible, contrata un seguro medico privado, en una emergencia el tiempo de reacción es vital y en ocasiones el servicio público no es tan eficiente.

Un seguro privado puede apoyarte en solventar gastos que, asumirlos sin planeación pueden arruinarte.

En caso de necesitar estudios clínicos, elige opciones de laboratorios con equipos de alta tecnología, personal experimentado, resultados, imágenes e interpretaciones de calidad.

Ten en mente que no pagas por estudios, inviertes en información que es trascendental para que tu médico realice un buen diagnóstico y te indique el mejor tratamiento.

Un peso ahorrado en mantener la salud es un peso que quizá nunca puedas gastar.

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